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terça-feira, 14 de outubro de 2008

Ecstasy, a morte programada

O ecstasy (MDMA) causa efeitos adversos que danificam o sistema imunológico, além do cérebro. Mais da metade de seus consumidores regulares apresentam sintomas de problemas psiquiátricos, cognitivos, de aprendizado e de memória.
Segundo o Observatório Espanhol Sobre Drogas, a média de idade em que os espanhóis se iniciam no ecstasy é 20 anos, e o consumidor sempre mistura a droga com outras, maconha em 90% dos casos.
A velocidade de processamento de informações do usuário de esctasy é significativamente menor que das demais pessoas. Demoram a reagir a estímulos e a reconhecer palavras concretas, comuns.
Em três anos de estudos, surgiram 20% mais casos novos de transtorno de personalidade, surtos psicóticos e depressão. A droga altera o estado de ânimo porque atua no neurotransmissor serotonina, que regula o humor. Com mais serotonina livre no cérebro, aparece a sensação de simpatia e alegria. Mas este neurotransmissor atua também na memória e no aprendizado.
O ecstasy altera também o sistema imunológico, aumentando a secreção do hormônio cortisol, o que causa redução da quantidade de células que atuam no sistema imunológico, algo que ocorre também em estados de estresse extremo. Assim, estas pessoas estão sempre mais sujeitas a infecções, se resfriam ou pegam gripe mais facilmente.
O ecstasy é cada vez mais consumido em cristal, no lugar de comprimidos, o que pode levar uma dose maior, pois o pó é fornecido a granel. Ele é ingerido molhando-se o dedo, para que os cristais grudem nele; em seguida, é chupado.
Atribuir problemas de saúde a impurezas dos comprimidos é um engano; aliás, o teor de princípio ativo vem sido reduzido, quer dizer, a droga está sendo "batizada". Antes com 100% de MDMA, elas agora têm somente 70%. O que é bom, pois o usuário se intoxica menos. Mas acaba morrendo do mesmo jeito. Uma tremenda furada. Como toda droga.
El éxtasis (MDMA) tiene efectos adversos acaban dañando no sólo el cerebro, sino también el sistema inmunitario. Más de la mitad de las personas la toman de forma habitual presentan algún diagnóstico psiquiátrico, y muchos tienen problemas cognitivos, de aprendizaje y de memoria.
Por los 20 años, en media, es la edad a la que los españoles se inician en el éxtasis, según datos del Observatorio Español Sobre Drogas. El consumidor de esta droga siempre la mezcla con otras sustancias, en el 90% de los casos cannabis.
La velocidad de procesamiento de la información en el consumidor de éxtasis es significativamente menor. Tardan más en reaccionar ante un estímulo y en reconocer palabras concretas, comunes, ya vistas.
Durante los tres años de seguimiento, aparecieron un 20% más de nuevos casos, trastornos de personalidad, brotes psicóticos o depresión.
El éxtasis altera el ánimo del consumidor porque bloquea los receptores de un neurotransmisor, la serotonina, que regula el humor. Al haber más serotonina libre, se produce una sensación de empatía y alegría. Pero la serotonina no sólo regula el estado de ánimo, sino que también actúa en los procesos de aprendizaje y memoria.
El éxtasis también altera el sistema inmunitario. Incrementa la secreción de una hormona, el cortisol, lo que hace que haya una menor producción de células fundamentales para el funcionamiento correcto del sistema inmunitario, algo que también ocurre cuando se está expuesto a una situación de estrés extrema. Los consumidores de éxtasis son más susceptibles a infecciones. Se resfrían más, siempre están griposos.
El éxtasis (MDMA) se consume cada vez más en cristal y menos en pastillas. En este formato, la gente acaba tomando más que con una pastilla. El éxtasis es la que más les envían. Con la pastilla, el usuario sabe qué cantidad está tomando.
El cristal es menos seguro porque es más difícil de dosificar. Se ingiere mojando el dedo y chupándolo, con lo que se acaba consumiendo más. Algunos usuarios lo prefieren porque creen que las pastillas llevan muchos adulterantes. Pero no siempre es así, el cristal también se puede mezclar", explica Ventura. El cristal no es más que el estado previo del MDMA antes de convertirse en pastilla. De hecho, mucha gente desconoce que es éxtasis, incluso algunos lo han rebautizado como M.
Atribuir los problemas de salud a la falta de pureza de las pastillas "es engañarse". La mayoría de veces se debe a que "el consumidor se ha pasado". La composición de las pastillas se ha autorregulado incluso por el propio interés de los camellos. "Antes, cada píldora contenía unos 100 miligramos de MDMA. Ahora, un máximo de 70 miligramos". Es una mala pratica, un autoengaño, como todas las drogas.

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